Aguas que valen su peso en oro

La lista de propiedades que hacían enumerar en el colegio sobre el agua ‘incolora, insípida e inodora’, deja de tenerse en cuenta cuando uno va cumpliendo años y se comprueba que no se cumplen del todo. No todas las aguas saben igual y el marketing ha tenido parte de culpa en que los paladares se vuelvan muy exquisitos a la hora de elegir el agua que se consume.

Dependiendo del bolsillo de cada uno, si prefieren brillantes o si no, hay un catálogo del líquido más valioso del planeta a precios inaccesibles para muchos.

A mediados del siglo XVII, el rey del Absolutismo francés, Luis XIV, y el Palacio de Versalles bebían de los cinco manantiales de la población de Chateldon. En la etiqueta se puede ver un Sol, símbolo que se atribuye a este monarca. Fabrican anualmente sólo 700.000 botellas que venden a unos cuatro euros el litro.

La Fiji Water ha sabido posicionarse ante el público amante de las tendencias entre los famosos. Su principal es atractivo es la cantidad de oxígeno que posee y su filtrado se realiza mediante las rocas volcánicas. Un elemento que usa en sus campañas de publicidad para expresar que no hay manipulación humana en el proceso de embotellado del agua. El litro vale unos 27 euros.

En Sudáfrica, también existe un procedimiento natural por el que se filtra el agua. Las grietas de una montaña conducen el agua hacia un oasis situado en la región de El Cabo. Con muy pocos minerales, su gran ventaja es la pureza. El agua Karoo es otro de los ejemplos del líquido transparente más caro.

De África a Oceanía. Tasmania es el lugar donde se produce el zumo de las nubes. Cloud Juice es el nombre del agua recogida de las lluvias de la isla King. El dueño de la compañía que fabrica las botellas empezó la actividad a principios de los 90. Es el agua que Ferrán Adriá servía en El Bulli. Catalogada como una de las aguas más puras del mundo, tiene un sistema bastante peculiar de recolección. Discurre por unos tejados hasta llegar a unos tanques y la esterilización se lleva a cabo con rayos UVA.

En esta opción, no queda muy claro qué tiene más valor el embotellado o el contenido. Bling h2o es la marca que puso en marcha Kevin Boyd, no es un profesional de la producción alimentaria, sino de la cinematográfica y concretamente de Hollywood. Por la edición más barata se paga unos 18 euros. Por supuesto, esta botella no lleva engarzados los cristales Swarovski de otra colección de lujo que la convertían en una de las aguas más caras del mundo. Parece que no todo es publicidad porque se ha llevado premios por su calidad. El agua procede de las montañas de Tennessee.