España, líder en el comercio de productos ecológicos

Muchos urbanitas han olvidado a qué saben, cómo huelen y qué aspecto tienen un melocotón, una pera o una acelga, y hasta se sorprenden cuando un pariente lejano les regala una cesta de tomates de huerta y comprueban al día siguiente que han dejado de estar tersos. Cosas que pasan cuando no hay artificio, cuando no se aplica una cera encaminada a darles color o una colección de conservantes para mantenerlos frescos durante semanas (conservar y frescura: un ejemplo de incompatibilidad).

Lo cierto es que poco a poco se van haciendo un hueco las frutas y las verduras ecológicas, es decir, aquellas que han sido cultivadas como toda la vida, sin fertilizantes ni productos químicos que alteren sus cualidades. Durante la cuarta Jornada de Empresa, Agricultura y Ganadería Ecológica (sí, también va en aumento el número de ganaderos que optan por alimentar y criar a sus animales con piensos más adecuados), organizada en Cáceres en noviembre de 2013, especialistas de varios países de Europa coincidieron en señalar que la agricultura ecológica crecerá del 5 al 10 por ciento en la próxima década, lo que significa que cada vez habrá más demanda y que se abrirá un mercado para muchos productores. Se trata de un proceso que continúa la senda ya iniciada hace 20 años: según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en 1991 España contaba con alrededor de 60 empresas dedicadas a este negocio; hoy ya son más de 150.

También las grandes superficies se han dado cuenta de la creciente demanda, por lo que han empezado a dedicarles espacios a estos productos, pequeños estands donde, ligeramente más caros pero sin brillos artificiales de ningún tipo, seducen a los consumidores más exigentes bajo su etiqueta de alimentos ecológicos. Sin embargo, la mayoría de los que apuestan por lo natural y por cuidarse un poco más también buscan opciones que no hagan que sus carteras se resientan; una de las más atractivas se encuentra en las cooperativas, grupos de vecinos que se autoabastecen y con los que se puede colaborar con trabajo o con el pago de una cuota.

Internet se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los nuevos interesados en lo eco. Hace años que agricultores y ganaderos se lanzaron a vender sus cosechas directamente en la Red, y son abundantes las tiendas online a este tipo de productos, que llegan directos a casa desde la huerta, la lonja o la granja. Es el caso de Mumumio (http://www.mumumio.es), una pequeña empresa fundada por Isabel Ortiz y su hermano Álvaro para satisfacer la creciente necesidad por cuidar la alimentación y, cómo no, el paladar. Su página web ejerce de plataforma, de intermediario entre los pequeños productores de nuestro país y los consumidores.